Ninguna persona requiere cambiar en nada para aumentar su calidad de vida y su productividad, lo único que requiere es aumentar la autoconciencia de si. Todo cambio que es resultado de una intensión de cambiar tiene sus riesgos. Cualquier intensión consciente de cambio que se sustenta en la negación del ser vivo que quiere cambiar puede ser contraproducente.
Las nuevas interpretaciones del management requieren de pensamiento sistémico, el hacer construye un ser y el ser construye un hacer. En la medida que tomamos conciencia de cómo nos construimos a si mismos, incorporamos nuevas prácticas que reforman el sistema e inician la espiral de conocimiento que gatilla el cambio. Este proceso lo llamamos autogestión y es la clave del desarrollo de las habilidades directivas.
Existen numerosas escuelas de liderazgo que adoptan distintas fórmulas para hacer que un individuo logre influir en otro. Nuestra escuela propone que el camino mas corto para enseñar a liderar, es enseñar a influir sobre uno mismo. Un individuo aprende a influir sobre si mismo cuando se conecta con sus objetivos vitales y se apoya en guías para alcanzar esos objetivos. Nuestra propuesta para encontrar la paz y la efectividad es triangular entre: reflexión, evidencia, comunidad. La reflexión es un acto principalmente individual, de conversación con uno mismo y de revisión de lo que quiero y lo que me gusta. La evidencia es una actividad principalmente académica, que usa el método científico para comprobar hipótesis y construir teoría. Creemos que el método científico es muy útil para guiar nuestros mapas interpretativos. Es un método falible, porque los científicos también deben lidiar con su propio ego y paradigmas. Comunidad es la tribu, el equipo, aquel grupo con el que comparto futuros comunes, donde hay beneficio mutuo y cariño. Ese triángulo creemos que es el más saludable para mantenernos contentos, productivos y sostenibles.
Los seres humanos estamos biológicamente estructurados para vivir en grupos, esos grupos siempre son liderados por alguien. El liderazgo es una condición humana básica, hubo un primer ser humano que influyó en otros para organizarlos y constituyó equipos para conseguir comida. El líder ocupa un rol organizando y mostrando un futuro conveniente para la mayoría. Las empresas son organizaciones de seres humanos, han existido siempre y sirven básicamente para que los individuos que pertenecen a ellas aseguren su descendencia directa.
Convertirse en líder implica expandir la conciencia de sí para ajustar las acciones y/o las ideas que aproximan al individuo a la sensación profunda de bienestar. Un individuo expande conciencia al momento en que inicia un proceso reflexivo en relación a las estrategias que posee para alcanzar sus objetivos vitales.
Ejemplo: un escultor tiene al frente una piedra en bruto a la que quiere dar forma según la idea de escultura que tiene en mente. Posee un cincel, un martillo y comienza a esculpir. A cada momento y automáticamente hace ciertos cálculos en relación a la fuerza del martillo y al ángulo del cincel para lograr la forma que desea.
Durante los inicios de la obra, sus cálculos son acertados y milímetros más o menos, está conforme con el resultado. Pero en un momento quiere dar a la piedra una forma determinada: hace el cálculo, toma ángulo, imprime fuerza y el resultado no es la forma que imaginó. Vuelve a pensar, calcula, actúa, y nada. No está conforme. Sigue los procesos una y otra vez y no logra los resultados que espera ¿Qué salida queda? comenzar a preguntarse por las preguntas que se está haciendo y que lo están llevando a sacar conclusiones que no son útiles para lo que quiere.
Gracias a que posee lenguaje, puede darse cuenta que los paradigmas que crean sus preguntas no le sirven para llegar a los resultados esperados. En el momento que comienza a preguntarse por cómo produce sus preguntas, comienza a expandir conciencia.
Cuando nos preguntamos para qué busco un resultado comenzamos a bordear nuestros paradigmas, a encontrar nuevas preguntas y a ajustar nuestras ideas sobre lo que espero de la vida. La pregunta por los objetivos es la pregunta por lo que me gusta y lo que quiero. Objetivos, gustares o quereres, para efectos de estas notas son conceptos homólogos.
Ejemplo, te gusta fumar y desarrollas una serie de acciones, que obedecen a una estrategia para cumplir con el objetivo de fumar. Habrá veces en que tu estrategia sea inadecuada y lo pases mal por ello, porque hay algo que te gusta hacer y no puedes. Muchas veces, los fumadores se quedan sin cigarrillos en un camping o en un viaje y deciden modificar la estrategia habitual (ir de compras por los cigarros de la marca preferida). Pueden pedir un cigarrillo a un desconocido optando por cambiar la marca de cigarrillos habitual. Cambian (o ceden) para obtener algo que quieren.
Llega un momento en que el fumador se hace preguntas sobre su estrategia habitual, imposible de implementarla en el contexto dado (un camping sin Oxxo cerca) y decide modificarla según el entorno para alcanzar el objetivo –fumar-. Pero siempre puede preguntarme también por los objetivos que están detrás de la estrategia: observar sus gustares y decidir cambiarlos ¿me gusta fumar? Si, pero ¿Me gusta que me guste fumar? posiblemente la respuesta no sea tan categórica como la primera.
La expansión de conciencia, como proceso básico del auto liderazgo, es el proceso en el cual me pregunto por mis preguntas al mismo tiempo que me pregunto por mis gustares. Ese ejercicio, que requiere entrenamiento, es el pilar fundamental de la escuela del liderazgo como auto liderazgo y es el inicio del proceso de entrenamiento en habilidades directivas.
La invitación no es a marginarse del sistema ascendiendo a estados superiores de conciencia como un objetivo en si mismo, sino a tomar conciencia de mi participación en el sistema -expandiendo la conciencia de si- y a comprometerme con mi bienestar desde el negocio que hago en el sistema.
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