Para el filósofo Rafael Echeverría, el cuerpo, los pensamientos y las emociones son "mundos" que constituyen a los seres humanos. Dado que el pensamiento ocurre en el lenguaje (no podemos pensar sin palabras) Echeverría no habla de pensamientos sino de lenguaje. Estos "mundos" o dominios no pueden ser reducidos a uno, sino que establecen relaciones entre sí, lo que ocurre en un "mundo interno", condiciona lo que sucede en los otros.
Relaciones entre el lenguaje, el cuerpo y la emocionalidad:
- Coherencia e Influencia: La postura física, la emocionalidad y el lenguaje se comportan de manera congruente y se influencian mutuamente. Cambios en un dominio puede generar modificaciones en los otros.
- Reconstrucción: Es posible "traducir" los fenómenos de un dominio en términos de los otros. A este proceso se le llama "reconstrucción". Por ejemplo, es posible hacer una "reconstrucción lingüística" de una emoción o darle a una postura corporal un correlato con una conversación interna. Estar erguido podría ser una postura corporal de resolución mientras que encorvado de resignación.
- Diseño e Intervención: La coherencia entre los tres dominios abre la posibilidad de diseño e intervención. Transformaciones producidas en un dominio pueden traducirse en modificaciones en los demás. Por lo tanto, se puede intervenir en un dominio para influir indirectamente en los otros. Ejemplo: dejar de caminar encorvado y comenzar a caminar erguido
La emocionalidad como factor clave:
- Emociones: Las emociones surgen de las interrupciones intensas e inesperadas en el fluir cotidiano de la vida. Por ejemplo, la ver una serpiente puede generar miedo. "Disparan" emociones los problemas que implican incomodidad y anticipamos pérdida de oportunidades y que lo pasaremos mal. Un evento puede disparar una emoción. Al desaparecer el evento, la emoción también tiende a desaparecer.
- Estados de ánimo: Los estados de ánimo son una emocionalidad que no se asocia necesariamente a acontecimientos específicos. Viven en el trasfondo desde el cual actuamos y condicionan nuestras acciones. Los estados de ánimo nos "poseen" y nos hacen comportarnos dentro de sus parámetros.
- Estados de ánimo y el espacio de posibilidades: Los estados de ánimo definen un espacio de acciones posibles. Si estamos en un estado de ánimo de desconfianza, se reducen las posibilidades de coordinar acciones con otros. En cambio, el entusiasmo amplía el horizonte de acciones posibles. Desde el resentimiento diré y haré cosas distintas a lo que haré si estoy ambicioso(a).
- Los estados de ánimo como opiniones automáticas del entorno, lo otros o nosotros: Los estados de ánimo pueden ser reconstruidos lingüísticamente como opiniones automáticas del mundo. Por ejemplo, el entusiasmo puede ser reconstruido como el la opinión: "¡Esto es entretenido, me parece bien, me gusta, me entusiasma!", que implica una afirmación de que algo está sucediendo y que ampliará posibilidades en mi futuro.
La idea que planteas tiene respaldo en investigaciones de neurociencia que estudian la actividad cerebral y su relación con las emociones y los estados de ánimo. A continuación, te presento una síntesis de los hallazgos más relevantes:
Respaldo Científico
Teoría de la asimetría frontal emocional:
La actividad cerebral en los lóbulos frontales está asociada con emociones y estados de ánimo. Específicamente, la asimetría frontal se refiere a diferencias en la actividad eléctrica entre el hemisferio izquierdo y el derecho. Estudios con electroencefalografía (EEG) muestran que:- Mayor actividad en el lóbulo frontal izquierdo está vinculada a emociones positivas, optimismo y mayor aproximación hacia estímulos agradables.
- Mayor actividad en el lóbulo frontal derecho se relaciona con emociones negativas, pesimismo y tendencias de retirada frente a estímulos desagradables.
Fox, N. A., & Davidson, R. J. (1986). "Electroencephalogram asymmetry in response to an emotional response eliciting film." Psychophysiology, 23(4), 312-317.
Harmon-Jones, E., & Gable, P. A. (2018). "On the role of asymmetric frontal cortical activity in approach and avoidance motivation: An updated review of the evidence." Psychophysiology, 55(1), e12879.
Davidson, R. J. (1992). "Anterior cerebral asymmetry and the nature of emotion." Brain and Cognition, 20(1), 125-151.
Tomarken, A. J., & Keener, A. D. (1998). "Frontal brain asymmetry and depression: A self-regulatory perspective." Psychological Science, 9(6), 447-454.

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